Enseñarle a un sistema de diseño a trabajar con IA
Hice que el sistema de diseño de Slingshot sea apto para IA — más de 180 componentes y 800 tokens mapeados entre Figma y código, con una gobernanza que mantiene las decisiones de diseño en manos humanas.
Contexto
Slingshot es la plataforma empresarial de gestión de trabajo de Infragistics, construida sobre un sistema de diseño grande en un framework de UI propietario y Figma. A medida que el equipo adoptaba herramientas de IA para codificar, apareció un vacío: el sistema que debía mantener todo consistente no podía leerse de forma confiable — ni por la IA, ni por gente nueva. Lideré el trabajo para resolver eso: hacerlo legible para las máquinas, manteniendo el criterio en manos de las personas.
Mi rol
Estuve a cargo de la preparación del sistema para IA de punta a punta — arquitectura de tokens, el mapeo diseño↔código, el vocabulario compartido y las reglas de qué puede y no puede hacer una IA — trabajando junto a un product owner, para los demás diseñadores que usaban el sistema a diario.
Investigación e insight
Observé dónde se rompían las cosas:
- Diseño y código se habían distanciado. Un botón, cientos de variantes en Figma, sin un mapa autoritativo hacia sus props de código — así que todos adivinaban.
- Los tokens existían; las reglas no. No había guía sobre qué nivel usar, así que se colaban valores crudos.
- El vocabulario se había desviado. Una misma idea, muchos nombres (“rest” vs. “default”).
- El contexto vivía en la cabeza de la gente — cada nuevo colaborador empezaba de cero.
El insight: una IA no es descuidada porque sea torpe, sino porque el sistema nunca le dijo la verdad. Dale el mismo contrato claro que le darías a un nuevo compañero de equipo, y se comporta como uno.
Qué hice
Le di una columna vertebral a los tokens. ~800 tokens en una cadena de cuatro niveles, una regla por nivel, con claro/oscuro como un modo de la capa semántica — una respuesta correcta para cada valor.
Definí un solo vocabulario. Kebab-case, una sola escala de tamaños, un nombre por concepto en Figma y en código.
Dejé el contexto por escrito. Las reglas viven como documentación versionada que una herramienta carga de cero en cada sesión — cambiás una regla, el próximo build ya la sigue.
Qué se mantuvo humano
El objetivo no era dejar que la IA construyera el sistema. Era mantener el criterio humano al mando:
- Planificar antes de construir — la IA propone; yo apruebo o rechazo antes de escribir una línea.
- Nunca inventar — si falta algo, se detiene y pregunta en vez de simularlo.
- Las decisiones reales siguieron siendo nuestras — componente nuevo vs. composición, qué patrón reemplaza a cuál, cómo se forman los niveles.
Resultado
El sistema se convirtió en algo con lo que una IA podía construir y una persona podía confiar — los agentes ahora producen código on-token y on-brand, así que los diseñadores dirigen el trabajo en vez de corregirlo. Y como cada cambio igual pasa por una instancia de aprobación humana, la velocidad subió sin ceder el control.
Ese es el modelo en el que creo: no una automatización que reemplaza al diseñador, sino una estructura que le permite moverse más rápido mientras sigue siendo dueño de cada decisión.